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El auge de las “Cocinas fantasma”

Con el desarrollo de las aplicaciones para el delivery de comidas, lo cual fomentó la facilidad de pedir cualquier tipo de plato hasta la comodidad del hogar o trabajo, el negocio de los restaurantes experimentó un crecimiento exponencial en el número de clientes a la vez que prosperaron múltiples conceptos interesantes para todos los presupuestos y gustos.

La idea

Ante esta realidad, a alguien en Inglaterra se le ocurrió apalancarse en el éxito y reconocimiento de su negocio e impulsarlo aún más pero ahora hacia la venta solo de delivery, por medio de aplicaciones que difundieran masivamente sus platos.

Para ello debería contar con mayores espacios de producción a fin de satisfacer la cada vez más creciente clientela. Este concepto rápidamente alcanzó popularidad y ese extendió en Europa y el resto del mundo.

La idea se fundamenta en instalar solamente la cocina del restaurante en un galpón con todas las habilitaciones necesarias para conservar los parámetros de calidad.

Restaurantes sin mesas ni sillas

Ya no hacen falta mesas, sillas, meseros, decoración, vajillas, parqueaderos, avisos luminosos, seguridad, ni costear facturas onerosas de servicios públicos como electricidad, agua, tv, Wi-Fi y demás. Todos los operadores se concentran exclusivamente en sacar domicilios con la máxima eficiencia.

Solo hace falta el espacio estrictamente necesario para cocinar, empacar y entregar a un domiciliario, quien luego de una cadena de órdenes surgidas desde una aplicación, se dedica a entregar en el menor tiempo posible un pedido.

Tecnología eficiente

Gracias a la tecnología se han logrado afinar detalles que antes ocupaban un mayor número de personas y, por  supuesto, toda la pesada infraestructura de un restaurante convencional.

De hecho, muchas marcas reconocidas en la actualidad comparten hoy una misma cocina con otros restaurantes, incluso de estilos gastronómicos distintos. En una misma cocina fantasma pueden trabajar una cadena de hamburguesas, una de pizza, otra de comida vegana y una de postres, siempre respetando el control de calidad y la metodología de trabajo de cada uno, pero al final todos en el mismo edificio atendiendo solo domicilios.

Estos nuevos espacios de trabajo, al mejor estilo de coworking, funcionan generalmente en lugares céntricos en las ciudades, especialmente cerca de su clientela para disminuir tiempos de entrega. Muchos restaurantes en la actualidad operan ahora solo bajo este formato, logrando reducir considerablemente los costos operativos gracias a la popularidad masiva de las aplicaciones para domicilios como Rappi, Uber Eats, Domicilios.com, iFood, entre otros.

Disminución de riesgos

Incluso hoy en día el concepto de cocinas fantasma permite a los emprendedores la posibilidad de validar su concepto en el mercado con el mínimo riesgo posible ya que no deben invertir en comprar o arrendar un lugar con alto tráfico, acondicionarlo y preparar a un equipo de personas para atenderlo.

Ahora solo la cocina es necesaria para lanzar el proyecto directamente ante el mercado.

Con el avance del Covid-19 y las repercusiones económicas que ha traído esta pandemia sobre todo en el segmento de los restaurantes por el riesgo que implica reunir en un mismo espacio a muchas personas en un mismo horario, las cocinas fantasma representan una alternativa viable para muchas de estas empresas que buscan maneras creativas de reinventarse y seguir atendiendo a sus comensales con la misma calidad.

Otra de las alternativas que han surgido debido al Covid-19 es la oportunidad que muchos restaurantes están analizando sobre el hecho de arrendar cocinas de otros restaurantes para atender sus pedidos en determinados puntos estratégicos o, por qué no, alquilar su propia cocina para otros que persigan el mismo fin.

El reto a sortear ahora es que las comisiones que cobran las aplicaciones de domicilios permitan que el negocio sea atractivo y así optar por esta fórmula que ha demostrado, por ahora, ser ganadora, tanto para empresarios como para clientes.


Written by Oscar Medina

Periodista, productor audiovisual, diseñador gráfico y amante de los sabores que elevan el alma hasta el infinito.